El Enamoramiento…
13 de September 2004

“De la vista nace el amor”, reza el dicho popular, y en el caso de las parejas de varones gays esta frase parece ser un axioma incuestionable; casi generalmente, cuando dos hombres homosexuales se relacionan, primero surge la atracci�n f�sica y el sexo, y despu�s -si acaso- viene la relaci�n afectiva que siempre es deseable surja entre dos individuos. As�, una vez superado el requisito obligado para establecer una relaci�n de pareja, es decir, cuando descubrimos que en la cama todo marcha de acuerdo a lo esperado y que efectivamente cuenta con las dimensiones ideales, entonces se nos presentan otros retos que, quiz�s, resulten ser los m�s dif�ciles de superar y que, hay que decirlo, no son privativos de las parejas homosexuales o las h�terosexuales. Todas las relaciones humanas implican retos. Desafortunadamente, pocos en el ambiente gay son quienes afrontan los retos para consolidar una relaci�n amorosa y, casi en su totalidad, nunca prueban la f�rmula contraria a la del sexo casual, es decir: que la relaci�n afectiva llegue primero y el sexo despu�s.

Y habr�a que preguntarse, �cuando conocemos a un chico nuevo nos enamoramos de �l o simplemente nos apasionamos? El enamoramiento se distingue del apasionamiento porque aqu�l s�lo es posible entre dos personas que se asemejan en el plano moral, cultural e incluso econ�mico; el apasionamiento, en cambio, s�lo entiende de carne, caricias y de la exquisita sexualidad. El enamoramiento contiene al apasionamiento, pero va m�s all�: implica la realizaci�n de los ideales compartidos, de los sue�os que contruyen un proyecto de vida en com�n. El enamoramiento pone al ser amado, al objeto del deseo, como condici�n primordial para la relizaci�n de metas forjadas biun�vocamente. La presencia del otro es esencial y nada se entiende sin �l, porque tu energ�a s�lo puede dirigirse al hecho de brindarle felicidad y gozo. En cambio, el apasionamiento es consumado con la suma de los orgasmos, de las caricias, pero nada m�s. En el apasionamiento lo �nico que est� a la vista de la pareja es la flama del deseo, la desnudez de la piel y la vulnerabilidad ante el cuerpo del otro que te domina. El enamoramiento abre todas sus cartas frente al otro y se las brinda, y s�lo esconde lo que le lastima para no causar dolor a quien es su vida, su compa�ero.

As� pues, y s�lo hablando en t�rminos ideales, una relaci�n de pareja deber�a cumplir con la condici�n del enamoramiento rec�proco y trascender el mero apasionamiento; de otra forma, quiz�s el amor pasional tiene el destino que Shakespeare describi� magistralmente en las novelas donde trat� este tipo de relaciones humanas: el amor pasi�n s�lo se realiza cuando uno de los dos invlucrados muere y, generalmente, es el amante y no el amado el protagonista de la tragedia. Por otra parte, el apasionamiento es el componente principal de las relaciones prostituidas que muchas veces vemos repetidas en nuestro ambiente, es razgo distintivo de la t�pica pareja formada por el abusivo chichifo y el espl�ndido sugar dady .

Y no con ello quiero decir que sean reprobables las conductas o motivaciones de quienes entablan este tipo de uniones (por mutua conveniencia), pero quiz�s no me equivoque al afirmar que todos quisi�ramos ser amados con franqueza y vivir el enamoramiento con plenitud, en lugar de ponderar nuestra capacidad de amar con la capacidad adquisitiva.

En s�ntesis, en este art�culo reflexionamos, ustedes y yo, b�sicamente respecto a las relaciones de pareja basadas en el enamoramiento y no en el apasionamiento, a las parejas que son tales porque existen emociones rec�procas que les ponen a ambos individuos en un mismo plano moral y siempre en situaciones de equidad.

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